Mamma Mia!Director: Phyllida Lloyd
Guión: Catherine Johnson
Meryl Streep y Pierce Brosnan
Escena: El baile de Voulez Vous
Una comedia musical digna de su género: divertida, con ritmo y entretenida. Como siempre digo: "No pedir más de lo que una peli ofrece."

La verdad, las comedias musicales no me gustan. Pero ésta me encantó. El argumento es sencillo y muy fluido, pero con los enredos necesarios. La presencia de las canciones no molesta, porque están bien insertadas y contagian con su ritmo, sobre todo a los fanáticos de ABBA, por supuesto. El trabajo de Meryl Streep es impecable; su voz sobresale con una fuerza ríspida; y su actuación es una mezcla justa de afectación natural. Los demás papeles logran un equilibrio mutuo. Como comedia musical, logra muy bien una exageración casi ridícula sin desvirtuar la trama dramática. El baile, la música y las imágenes llegan a su máximo en el tema "Voulez Vous" que consigue generar una sensación de alegría y confusión. Otro momento es con el tema "The winner takes it all", donde Meryl Streep se luce en su expresividad a través de la música, los gestos y los movimientos.
Para mujeres.

Si bien tendría que haber elegido la escena del ojo, prefiero la del zombie y el tiburón. Nunca vi una escena más bizarra. Me he reído hasta vomitar, pero es innegable que está muy bien hecha. El tiburón superreal y el zombie sacado de una fiesta de disfraces. Alucinante el zombie tratando de morder al escualo. Todo esto acompañado de la música que funciona como un marco de las escenas descriptivas.
Las primeras imágenes de la peli con el velero que avanza sobre Nueva York generan la tensión espectante. En realidad, uno lo asocia con el barco a la deriva de Drácula.
"Al principio, la mujer pensó que se había golpeado la pierna contra una roca o un trozo de madera flotante. No hubo dolor inicial, sólo un violento tirón en su pierna derecha. Tanteó para tocarse el pie, chapoteando con la pierna izquierda para mantener la cabeza en alto, hurgando en la oscuridad con su mano izquierda. No pudo hallar su pie. Palpó más arriba en su pierna, y entonces fue invadida por un acceso de náuseas y mareo. Sus dedos habían hallado un muñón de hueso y carne desgarrada. Sabía que el caliente y borboteante flujo que notaba entre sus dedos, en el agua gélida, era su propia sangre."
